Liria revela la memoria de Cayetana de Alba en el centenario de su nacimiento
Una exposición recorre la vida de la XVIII duquesa a través de los salones de su residencia histórica. La muestra dibuja el perfil de una figura clave en la conservación del patrimonio cultural europeo mediante recuerdos íntimos y obras maestras.

Caminar por los salones del Palacio de Liria equivale a transitar por la historia de España. Entre sus muros respira el legado de la Casa de Alba, una huella forjada durante siglos. Cada lienzo, tapiz o documento resguardado en esta residencia narra episodios decisivos que conectan el pasado del país con el presente, ofreciendo una experiencia inmersiva al visitante.

Este escenario no nació como un simple almacén de arte. El origen de sus colecciones responde al pulso cultural de los duques de Berwick y Alba, quienes durante medio milenio ejercieron una labor constante de mecenazgo. Adquirieron esculturas, manuscritos y piezas decorativas para vestir sus hogares, construyendo de manera orgánica un acervo de incalculable valor histórico.

Las paredes del recinto actúan hoy como testigos de ese esfuerzo continuado. Quien recorre la planta noble tropieza con la maestría de Velázquez, Goya, El Greco o Zurbarán. Estos genios nacionales comparten espacio de forma natural con pinceles europeos como Tiziano, Rubens y Brueghel de Velours, configurando un diálogo visual permanente.

En este contexto de herencia y memoria se enmarca la exposición «Cayetana: Grande de España». La muestra propone un viaje biográfico por la trayectoria de Cayetana Fitz-James Stuart, XVIII duquesa de Alba. El itinerario arranca en los años de aquella niña conocida en la intimidad como “Tanuca” y avanza hasta perfilar a una de las figuras públicas más reconocidas de la etapa contemporánea.

El proyecto abre sus puertas para conmemorar el centenario de su nacimiento, cristalizando tres años de investigación en los archivos familiares. Las comisarias Eugenia Martínez de Irujo y Cristina Carrillo de Albornoz, trabajando junto al equipo de la Fundación Casa de Alba, han estructurado un relato fiel a su carácter y a su compromiso con la conservación del arte.

El resultado de esta búsqueda reúne doscientas piezas que intercalan obras patrimoniales, archivos históricos y objetos cotidianos. El conjunto logra esquivar el tono de un inventario formal para ofrecer el retrato de una mujer dedicada a proteger, enriquecer y proyectar internacionalmente uno de los legados culturales fundamentales de Europa.