Un reloj de fábula concebido por Patek Philippe
La esfera de la Ref. 5249R-001 de Patek Philippe se convierte en un pequeño teatro animado en el que un cuervo y un zorro reproducen una historia en la que al mismo tiempo se registra la lectura horaria.

Artesanía y complicación relojera; es la síntesis de la Ref. 5249R-001, un reloj excepcional que indica las horas y los minutos a demanda mediante un autómata inspirado en la fábula El zorro y el cuervo, del autor Jean de La Fontaine. La pieza no solo recupera una creación histórica del Museo Patek Philippe, sino que inaugura una nueva etapa dentro de la colección actual de la casa: es el primer reloj de pulsera autómata moderno de su catálogo.
La inspiración se encuentra en 1958, en una pieza única de oro amarillo considerada una de las creaciones más poéticas de la manufactura. Aquel reloj, inspirado en los mecanismos históricos conocidos como bras-en-l’air, representaba al zorro y al cuervo entre un paisaje vegetal realizado en distintos tonos de oro y platino. Más de seis décadas después, Patek Philippe traslada ese universo narrativo a un reloj de pulsera. La Ref. 5249R-001 se convierte en un pequeño teatro animado donde el cuervo sostiene un queso en el pico mientras el zorro, astuto y adulador, intenta engañarlo.

Cuando se presiona el pulsador a las 2 horas, el zorro entra en acción para indicar las horas. De 0 a 6 horas, lo hace mediante la pata; de 7 a 12 horas, mediante el hocico. Si el pulsador se mantiene presionado, la aguja de los minutos, decorada con un pequeño queso en su extremo, cae simbólicamente del pico del cuervo y señala los minutos sobre una escala graduada. Al soltar el pulsador, los indicadores retrógrados regresan a su posición inicial.
No hay agujas convencionales ni una visualización inmediata, sino una secuencia animada que exige participación. El usuario activa la escena, observa el movimiento de los personajes y descubre la hora a través de la fábula. Patek Philippe transforma de este modo una función en un gesto casi ceremonial, donde la mecánica se pone al servicio de la emoción.

La esfera es uno de los grandes centros de atención de la pieza. Realizada sobre una placa de oro de 18 quilates, incorpora nueve elementos aplicados en distintos tonos de oro –amarillo, rosa y blanco– grabados a mano. Cada reloj exige al menos 150 horas de trabajo manual para completar el grabado de sus elementos –en algunos puntos, las piezas aplicadas alcanzan apenas 0,2 milímetros de grosor–.
La aguja de los minutos, rematada por el queso, está realizada en titanio por razones de ligereza y resistencia. En la parte inferior de la esfera, una pequeña estrella de oro blanco engastada con un diamante actúa como segundero decorativo. La caja, de oro rosa y 43 mm de diámetro, adopta una estética sobria para ceder el protagonismo a la esfera animada.

En el interior se encuentra el calibre 31-260 PS HMD AU, un movimiento automático con minirrotor de platino que integra un módulo adicional para la indicación retrógrada de horas y minutos a demanda. El mecanismo está compuesto por 267 componentes e incorpora volante Gyromax y espiral Spiromax de Silinvar, además de una reserva de marcha de entre 38 y 48 horas.