Iñaki y Álvaro Sasiambarrena, refugios boutique
La compañía Annua Signature Hoteles nació con una idea clara, la de crear una colección de hoteles singulares en lugares únicos, capaces de ofrecer algo más que una simple estancia.

RICARDO BALBONTÍN
FOTOGRAFÍA: JACOBO MEDRANO
El origen del proyecto fueron unos pequeños establecimientos “tipo bed and breakfast, con restauración incluida, entre Ibiza y Formentera. Supuso el primer contacto real con el sector y me permitió detectar una oportunidad muy concreta: el potencial del hotel boutique como nicho de mercado”. Quien habla es Álvaro Sasiambarrena, uno de los fundadores de Annua Signature Hotels, la compañía que lanzó junto a su hermano Iñaki en 2022.
Entre ambos –apoyados por socios inversores– han logrado gestar un negocio que parte de una idea clara: “Crear una colección de hoteles singulares en lugares únicos, capaces de ofrecer algo más que una simple estancia”. La idea es ambiciosa, pues pretenden llegar a los 15 hoteles; por el momento tienen cinco, el último el Gran Hotel Margalida, en Banyalbufar (Mallorca).

Eso sí, Annua Signature Hotels no busca abrir hoteles para cumplir con un calendario ni alcanzar una cifra determinada cada año. “Puede pasar tiempo sin incorporar ningún establecimiento si no aparece una oportunidad convincente, o pueden surgir varias operaciones casi al mismo tiempo si encajan con la filosofía del grupo. El crecimiento, por tanto, no se mide por volumen, sino por calidad”, argumenta Álvaro.
Para que una propiedad entre en el universo Annua debe tener algo diferencial: valor arquitectónico, ubicación con potencial, capacidad para generar experiencias y margen suficiente para convertirse en un destino dentro del destino. No basta con que sea un buen hotel. “Tiene que ser un lugar capaz de hacer ruido”. Eso es lo que han conseguido ya los cuatro primeros establecimientos del porfolio de Annua Signature Hotels: Morvedra Nou y Amagatay, ambos en Menorca; Cesar Lanzarote, en la que fue la casa del padre del artista César Manrique en la isla; y Son Xotano, en Mallorca –la isla que acogerá también el nuevo hotel–.
Parte del éxito del proyecto se halla en la complementariedad entre los dos hermanos Sasiambarrena. Iñaki asumió la parte financiera, la relación con inversores y los recursos humanos; Álvaro se situó más cerca del terreno: diseño, producto y operaciones. Aun así, las grandes decisiones se toman de forma compartida. Eso ha permitido dar forma a una compañía joven, todavía con espíritu de startup, pero con una ambición muy definida.
En el centro de la propuesta de Annua aparece una idea que va más allá del alojamiento: el hotel como refugio. No se trata solo de ofrecer habitaciones bonitas, buen servicio o una ubicación atractiva. “La intención es crear lugares a los que el huésped quiera volver varias veces al año, casi como una segunda casa. Espacios donde descansar, comer bien y vivir experiencias con identidad”, aclara Iñaki.
Esa filosofía se refleja también en el diseño. Annua no trabaja con edificios estandarizados ni habitaciones replicadas en serie. Cada inmueble impone su carácter, su arquitectura y su relación con el entorno. Por eso, cada habitación es distinta y así cada cliente que repite puede vivir una experiencia diferente en cada visita.
La gastronomía es otro de los pilares. No como complemento, sino como parte esencial del mensaje. “En un hotel boutique de lujo –dice Iñaki–, la cocina debe estar a la altura del relato. El objetivo no es crear siempre restaurantes de alta cocina, sino ofrecer una propuesta flexible y cuidada, donde haya sensación de variedad”.
El mayor reto, sin embargo, está en el equipo humano. En entornos insulares y estacionales, atraer y retener talento es una tarea compleja. Encontrar perfiles con experiencia no siempre resulta sencillo. Por eso, la profesionalización de la estructura y la incorporación de personas clave han sido fundamentales para consolidar el crecimiento del grupo.