Las joyas que sobreviven al tiempo
DURÁN celebra 140 años de historia recordando que una joya no solo se lleva puesta: también conserva recuerdos, tradiciones y el trabajo de generaciones enteras.

Un anillo heredado, una pieza adquirida para celebrar un logro o un reloj que pasa de una generación a otra suelen convertirse en algo más valioso que el material con el que fueron creados. En un mundo marcado por la inmediatez, las joyas siguen representando permanencia, memoria y una forma de conectar el pasado con el presente.

Esa idea estuvo presente durante la celebración del 140 aniversario de DURÁN, la histórica casa española de platería, joyería, arte y subastas, que reunió en el Hotel Mandarin Oriental Ritz de Madrid a destacadas personalidades de la cultura, la moda, el cine y la política. La velada fue conducida por Mar Saura, quien ejerció como maestra de ceremonias repasando algunos de los hitos más importantes de la firma. Para la ocasión, la modelo, actriz y presentadora lució un diseño de Nué Studio, sandalias Casadei y una espectacular selección de Alta Joyería de DURÁN valorada en más de dos millones de euros, bajo la dirección estilística de Víctor Blanco.

Las piezas elegidas por Saura resumían buena parte del savoir-faire de la casa: un collar de oro amarillo con cinco esmeraldas y diamantes, pendientes con esmeraldas y diamantes talla baguette, una pulsera rígida con diamante talla corazón y dos anillos protagonizados por esmeraldas y diamantes cuidadosamente engastados. Más allá de su valor material, cada creación reflejaba la tradición orfebre que ha acompañado a la firma desde 1886, cuando Pedro Durán Morales abrió su primer taller en Madrid tras formarse entre Santiago de Compostela, la capital española y París.

La historia de DURÁN es también la historia de cómo un oficio puede evolucionar sin perder su esencia. Desde su etapa como proveedor de la Casa Real hasta la creación de la primera sala de subastas de arte de España en 1969, la compañía ha sabido combinar innovación y tradición a lo largo de cuatro generaciones. Hoy, bajo la dirección de Juan Miguel Albarracín Durán, el grupo continúa expandiendo su universo a través de la joyería, la relojería, el arte y el diseño contemporáneo.

Quizá por eso la joyería sigue ocupando un lugar tan especial. Una pieza puede brillar por sus piedras preciosas o por la complejidad de su ejecución, pero con el paso de los años adquiere un valor aún más profundo: el de las historias que guarda. El 140 aniversario de DURÁN fue una celebración de ese legado, de la artesanía que atraviesa generaciones y de aquellas joyas capaces de permanecer mucho después de que termine una noche de gala.