Pierre Rainero, innovación con vocabulario propio
Pierre Rainero analiza algunas de las novedades del año en Cartier, al tiempo que desgrana los elementos que hacen de la relojería de la maison un escenario diferencial y con carácter.

Pierre Rainero reconoce que algunos aspectos de la producción de Cartier, antes conocidos solo por coleccionistas, ahora llegan a un público más amplio y más joven.
RICARDO BALBONTÍN
FOTOGRAFÍA: JEAN-FRANÇOIS ROBERT
Está al frente de la dirección de Imagen, Estilo y Patrimonio de Cartier, pero lo más importante es su intenso conocimiento de la marca. Pierre Rainero desentraña para GENTLEMAN los elementos que definen la relojería de la maison.
¿Cuando Cartier trabaja sobre un modelo ya existente, hasta qué punto es una reinterpretación y hasta qué punto hablamos de una creación nueva?
Tener una base histórica no significa repetirla. Un reloj como el Roadster parte de una referencia reconocible, pero exige un trabajo profundo en proporciones, detalles, ergonomía y adaptación a la muñeca. Existe una filiación con el legado de la maison, pero la propuesta final es nueva. En otros casos, como el Tank Normale, el objetivo puede ser acercarse lo máximo posible a las proporciones originales. El reto es adaptar ese espíritu a movimientos, exigencias técnicas y estándares actuales. Y luego está el territorio de los relojes joya, donde puede no existir una referencia directa anterior. Ahí hablamos de creación pura, aunque siempre con elementos propios de la visión Cartier.
¿Cuál es el criterio para elegir entre mirar al pasado o avanzar hacia lo nuevo?
La palabra clave es relevancia. No se trata solo de saber si hubo una demanda, sino de preguntarse si hoy puede existir deseo por ese objeto. ¿Puede alguien llevarlo, sentirlo contemporáneo y deseable? Cartier no rechaza mirar atrás. Si algo que formó parte de su historia sigue teniendo fuerza, puede volver. Pero el objetivo no es producir una réplica, sino crear una pieza con capacidad de permanencia. Por eso, cuando alguien dice “esto es nuevo” y “esto es muy Cartier” se alcanza exactamente el equilibrio buscado.
Esa idea parece estar muy presente en Cartier Privé. ¿Cómo definiría el papel de esta colección?
Cartier Privé no es solo una colección de reediciones ni exactamente un laboratorio. Sus decisiones parten de formas que han demostrado su fuerza con el paso del tiempo. Modelos como el Cloche, el Tank Cintrée o el Tank Normale forman parte de la memoria de Cartier y también de la historia de la relojería. Son diseños con personalidad propia. Cartier Privé permite acceder a ese universo de formas históricas, pero todavía quedan muchas por explorar dentro del archivo de la maison.
¿Cómo se consigue que una pieza histórica resulte contemporánea?
A través de los detalles. Un reloj puede tener un vínculo fuerte con el pasado, pero debe estar inscrito en su época. El tratamiento de la esfera, el rediseño de los números romanos, las proporciones o los acabados son elementos que sitúan la pieza en el presente. Los coleccionistas perciben esas diferencias. Entienden que un reloj puede conservar memoria y, al mismo tiempo, responder al momento en el que ha sido creado. La clave está en evitar que parezca detenido en el pasado.
El nuevo Crash Skeleton es uno de los relojes que mejor definen el estilo Cartier. ¿Cuál fue el punto de partida?
El punto de partida fue el diseño puro. Ya existía un Crash esqueletado, pero queríamos algo diferente. La misión era que los números romanos fueran lo más finos posible y siguieran con precisión la forma de la caja. A partir de ahí, los relojeros tuvieron libertad para trabajar el movimiento. La intención era que quien lo observara se preguntara cómo se había integrado toda esa arquitectura en una forma tan particular.
¿Cómo se trabaja el diseño en Cartier? ¿Hay límites en el inicio?
Cuando empieza un proyecto, el punto de partida no debe tener demasiados límites. A los diseñadores se les pide que sorprendan. Después, llega el momento de ordenar y encuadrar la idea, pero la primera fase debe ser abierta. Crear en Cartier implica innovar, pero también moverse con un vocabulario propio.
¿Qué nuevos territorios de diseño está explorando Cartier?
En los últimos años, más allá de los relojes joya, Cartier ha trabajado mucho con formas esenciales, puras y muy ligadas a su historia. El regreso del Roadster muestra otra vía: un diseño más expresivo, inspirado en el automóvil de los años 50 y 60. Es un camino distinto al de las formas esenciales, pero igualmente Cartier. El Roadster tiene una caja muy reconocible y se ha trabajado mucho la comodidad.
¿Qué representa el Roadster dentro del lenguaje actual de Cartier?
Otra faceta del diseño de la maison. No sustituye a las formas clásicas, sino que convive con ellas. Cartier puede trabajar desde la pureza geométrica, pero también desde una expresividad más cultural y con un imaginario concreto.