Freddie Mercury, ese 80% de actitud
El éxito es un Dios distraído: nunca explica por qué elige a unos y a otros olvida. A Freddie Mercury, ese toque divino le llegó con una canción imposible.

Luis Ini
Bohemian Rhapsody, una mezcla de balada, ópera bufa, hard rock, delirio teatral, confesión íntima y ceremonia pagana, nació como una extravagancia y parecía condenada: duraba casi seis minutos, no tenía estribillo reconocible y se apartaba de cualquier fórmula radial de la época.
Cualquier artista aspiraría a la eternidad de una sola obra, y Freddie bien podría jactarse de ello solo con lo anterior –por supuesto que con la necesaria y fundamental colaboración de sus compañeros de Queen–, pero es que su carrera no se resume en un one hit wonder, un éxito de verano, dijéramos.
De hecho, sus dotes vocales han sido largamente alabadas, y los muy técnicos se han centrado en puntualizar su amplitud de registro, cuatro octavas, al que además de ser algo inusual sumaba una notable capacidad interpretativa, algo que se potenciaba en las presentaciones en vivo.
Mercury, que había nacido en Zanzíbar como Farrokh Bulsara hace 80 años, llegó al rock con una escucha muy mezclada: Elvis Presley, Jimi Hendrix, Liza Minnelli, el music hall británico, el góspel y la ópera. La influencia de The Beatles y su búsqueda de evitar la repetición de fórmulas también hizo lo suyo. Sus estudios de diseño, además, le permitieron crear el símbolo de la banda, inspirado en los signos zodiacales de sus integrantes.
Lejos de los focos, que llegaron a alumbrarlo de manera intensa en el pico de su trayectoria, mantuvo su intimidad al margen de la exposición mediática y concedió pocas entrevistas. En su casa londinense de Garden Lodge convivía con varios gatos y, cuando estaba de gira, llamaba para que les acercaran el teléfono y hablarles. Esa mezcla de exceso escénico y rutina doméstica quizá lo define.
“Cualquiera puede tocar. La nota representa apenas el veinte por ciento. El ochenta por ciento es la actitud del cabrón que la toca”, precisó alguna vez.