Casa Baglioni, lo vivencial de Milán
En el corazón de Brera, Casa Baglioni convierte una residencia Art Nouveau de 1913 en un refugio íntimo donde el diseño milanés de los años sesenta, la gastronomía y la cultura de la ciudad forman parte de una misma experiencia.

Para cambiar el ritmo hay que entrar a Casa Baglioni en Milán. En una esquina de Brera, entre galerías, boutiques, cafés y estudios de diseño, el hotel recibe al viajero como si llegara a una residencia privada. No existe una recepción convencional: el primer gesto es un salón elegante, rodeado de piezas de diseño y obras de arte que hacen sentir que la estancia comenzó antes de llegar a la habitación.

El edificio Art Nouveau de 1913 adquiere una nueva personalidad a través de Spagnulo & Partners, que tomó como referencia la efervescencia creativa del Milán de los años sesenta. Tonos intensos, maderas, mármol, latón y formas geométricas construyen una atmósfera sofisticada y cálida. Los techos inspirados en Gio Ponti, las alfombras vinculadas a Enrico Castellani, Agostino Bonalumi y Nanda Vigo, junto con piezas de Rubelli Casa y luminarias de Panzeri, convierten cada rincón en una pequeña colección de diseño italiano.

Las 30 habitaciones y suites prolongan esa sensación de refugio milanés. El nogal se combina con mármol y latón, los textiles geométricos acompañan cabeceras de líneas suaves y los pisos de espiga recuperan una elegancia propia de otra época. Algunas habitaciones abren hacia balcones y terrazas desde los que Brera se percibe con mayor calma. En el quinto piso, la Brera Presidential Suite lleva esta experiencia a 113 metros cuadrados interiores y una terraza privada de 26 metros cuadrados.

La gastronomía encuentra su lugar en Sadler Restaurant, donde el chef Giacomo Lovato y Claudio Sadler construyen una lectura contemporánea de la cocina italiana. Dos menús de degustación recorren sabores clásicos y propuestas más creativas, acompañados por una selección de vinos italianos e internacionales. Después, la ciudad vuelve a llamar: Casa Baglioni propone recorridos privados por galerías, arquitectura, el Duomo, el Quadrilatero della Moda y los Navigli, además de escapadas hacia Langhe, el Lago Como o el Lago Maggiore.

Quizá lo más atractivo de Casa Baglioni sea esa sensación de pertenecer por unas horas a la vida cotidiana de Milán, rodeado de belleza sin necesidad de solemnidad. El hotel consigue que diseño, gastronomía, descanso y ciudad dialoguen con naturalidad. Brera queda a la puerta, pero el verdadero placer está en regresar y encontrar otro detalle, otra textura, otra pieza que vuelve a contar la historia de una ciudad que nunca deja de inspirar.