Frente al mar, en Clandestino cada platillo encuentra su propio momento
En Clandestino, el restaurante que lidera el chef Siabou Ture en Zahara de los Atunes, la experiencia cambia según el lugar, el ritmo y el antojo: desde unas frituras con los pies en la arena hasta una comida que invita a descubrir nuevas formas de disfrutar el atún rojo de almadraba.

No existe una única manera de disfrutar un platillo frente al mar. A veces basta una mesa sobre la arena, el sonido de las olas y una fritura recién hecha; en otras ocasiones, el paisaje invita a detenerse y descubrir cada detalle de una cocina pensada con calma. En Clandestino, ambas experiencias conviven frente a la playa de Zahara de los Atunes.

El restaurante inicia una nueva etapa bajo la dirección del chef Siabou Ture, cuya trayectoria incluye cocinas de Madrid y París antes de encontrar en la costa gaditana el escenario perfecto para desarrollar una propuesta propia. Su cocina toma como punto de partida el producto local y lo reinterpreta con una técnica precisa y una mirada contemporánea.

La carta acompaña distintos momentos del día. Para compartir junto al mar aparecen frituras, croquetas de textura cremosa, ostras o una ensaladilla con brandada de atún de almadraba. Si la sobremesa pide una comida pausada, los arroces, los pescados frescos y las especialidades de atún revelan otra dimensión de la experiencia.

Entre los imprescindibles destacan el atún Satay cocinado a la brasa, la barriga de atún con gazpachuelo de palo cortado, las albóndigas de atún con sopa de cebolla o un arroz cremoso elaborado con este ingrediente emblemático de la costa. Preparaciones que respetan el origen del producto mientras incorporan matices inesperados.

La terraza, situada literalmente sobre la arena y con vistas al Atlántico y al Estrecho de Gibraltar, invita a disfrutar una comida relajada después de la playa. En el interior, el ambiente propone un recorrido más tranquilo por la carta, acompañado por una selección de vinos, con especial protagonismo para las etiquetas de Cádiz. Dos maneras distintas de sentarse a la mesa, un mismo destino: dejar que el mar también forme parte de cada bocado.
