Pisco: el viaje de cuatro siglos que Jhosef Arias sirve en cada copa en Madrid
El Pisco nació entre viñedos, valles y botijas de barro en la costa peruana. Cuatro siglos después, ese destilado encuentra un nuevo capítulo en Madrid gracias al chef Jhosef Arias, quien lo lleva de la barra a la mesa como parte de una experiencia que celebra la memoria, la cocina y el maridaje peruano.

Madrid reúne sabores que llegaron desde muy lejos y los hace sentir cercanos. Entre calles, terrazas y tardes de verano, una copa de Pisco Sour aparece como una invitación a viajar sin salir de la ciudad. El primer sorbo refresca; el siguiente empieza a contar una historia que comenzó hace más de cuatrocientos años al otro lado del Atlántico.

Esa historia nace con la llegada de la vid al Virreinato del Perú y encuentra en los valles de Ica un paisaje perfecto para transformar la uva en un destilado con identidad propia. Documentos conservados desde 1587 registran la producción y el comercio del aguardiente de uva, un legado reconocido por la UNESCO como parte de la memoria histórica peruana. El Pisco dejó de ser únicamente un producto agrícola para convertirse en un símbolo cultural.
Su nombre pertenece primero a un territorio: ciudad, valle, río y puerto. Desde ese puerto partían las botijas de barro cargadas con el destilado que poco a poco adoptó el nombre del lugar que lo vio crecer. Agricultura, alfarería y comercio quedaron unidos en una misma ruta, mientras el Pisco adquiría una personalidad que hoy distingue a sus variedades Puro, Acholado y Mosto Verde.

Con el paso de los siglos apareció el Pisco Sour y terminó por convertirse en el gran embajador líquido del Perú. Su equilibrio entre acidez, aroma y frescura conquistó mesas, barras y viajeros de todo el mundo, hasta convertirse en Patrimonio Cultural de la Nación. Sin embargo, la historia del Pisco nunca terminó en un cóctel.
Ese es precisamente el camino que propone Jhosef Arias. El chef peruano, considerado uno de los grandes impulsores de la gastronomía peruana en Europa, convierte el Pisco en un compañero natural de la cocina nikkei, chifa y criolla. En restaurantes como HASAKU, CALLAO24, Piscomar y ADN Origen Perú, la bebida dialoga con cebiches, tiraditos, anticuchos y preparaciones a la brasa, ampliando la conversación entre la copa y el plato.

La cocina de Arias siempre regresa al mismo punto: la memoria. CALLAO24 nació como un homenaje a Doña Ana, su madre, y a las recetas que marcaron su infancia. Cada proyecto del chef rescata una expresión distinta del Perú, como si cada restaurante fuera una región, un mercado o una casa abierta en Madrid. Este verano, el Pisco encuentra un nuevo escenario en la capital española. Una copa bien fría acompañada de tres tapas funciona como la puerta de entrada a un relato que atravesó océanos y generaciones. Porque, en la mesa de Jhosef Arias, el Pisco no solo refresca el verano madrileño: sirve cuatro siglos de historia en una experiencia que invita a descubrir el Perú desde el primer brindis.