Richi Arambarri: El vino, contado de otra forma
En solo 15 años, ha multiplicado la compañía en todas direcciones: facturación, presencia internacional y prestigio, mientras creaba un porfolio de bodegas con personalidad y una imagen alegre e innovadora.

JUAN LUIS GALLEGO
FOTOGRAFÍA: DENISA SZIDORAK
Vintae no es una compañía de vinos al uso. Se hizo evidente hace ya algunos años, cuando su fundador y CEO, Richi Arambarri, organizaba reducidas cenas en su casa con periodistas y aficionados del sector para explicar su proyecto y dar a catar sus vinos. O, más recientemente, cuando a su equipo de comunicación le dio por idear imaginativos packs con audaces mensajes que, según el vino en cuestión y la fecha de lanzamiento, lo mismo celebran el amor, que la diversidad sexual o las comunidades vecinales a lo 13, Rue del Percebe. Es, sin duda, una compañía con una imagen alegre y juvenil, irreverente a veces, imaginativa siempre y, sin duda, innovadora, muy innovadora.
Quizás eso le podría haber bastado para hacerse un hueco en un sector competitivo como pocos. Pero resulta que, además, Vintae hace muy buenos vinos. Así que, empujada por la mezcla de ambos factores –calidad y audacia– y el liderazgo de Arambarri, ha protagonizado un crecimiento empresarial cercano a eso que llaman ‘fenómeno’. Baste decir que, si cuando su actual CEO llegó a la compañía –a su embrión–, en 2008, facturaba 1,3 millones, ahora ha alcanzado los 44,5 y está presente en más de 70 países.
La historia se inicia en La Rioja, donde siete generaciones de Arambarris han elaborado vino cosechero hasta que la penúltima por el momento –José Miguel, el padre de Richi– empezó a embotellarlo y venderlo. Nació así Hacienda López de Haro, una bodega cuyo progresivo crecimiento se vio en peligro por una repentina enfermedad del fundador.
Richi, entonces en EE. UU. formándose en Administración y Dirección de Empresas, volvió a Logroño. Con 24 años se hizo cargo de la bodega y emprendió una vertiginosa actividad en dos direcciones: abriendo mercados por todo el mundo y poniendo en marcha nuevas bodegas en distintas denominaciones de origen.
El crecimiento de la compañía respaldó su gestión, pero una segunda etapa le sirvió, además, para consolidarla y dotarla de personalidad: optó por racionalizar su porfolio concentrando los recursos en las regiones donde aportar mayor valor añadido, en este caso, Rioja, Toro, Ribera del Duero y Navarra (desprendiéndose de algunas aventuras tan ilusionantes como lejanas, por ejemplo en Chile). A partir de entonces, solo bodegas sólidas y diferenciadas, ligadas a territorio, sostenibilidad y elaboración respetuosa con el viñedo.
Así, en el reducido pero cuidadosamente diseñado porfolio de Vintae conviven Hacienda López de Haro, en Rioja (tradición con un toque moderno y accesible); Matsu, en Toro (marca disruptiva, con clara vocación internacional); Bardos, en Ribera del Duero y Rueda (vinos con estructura procedentes de viñedos de altura); El Pacto, en La Rioja Alta (el regreso al origen a través de una viticultura ancestral); Le Naturel, en Navarra, de mínima intervención; y la novedosa colección de espumosos Pandemonium (también de La Rioja).
Además, recientemente, ha iniciado negociaciones para rescatar, de la situación difícil por la que atraviesa, a Bodegas Riojanas. A todo ello, Arambarri ha incorporado varios proyectos de restauración con locales Fandango (es la palabra común en sus denominaciones) en Logroño, Formentera y Baqueira.
Además, montan buenas fiestas, como el Vintae Wine Fest, en San Vicente de la Sonsierra, en época de vendimias. Como si de un inicio se tratara, o un broche, de otra alegre temporada vitivinícola.