La luz que da forma al verano
Más que iluminar, la luz define el ritmo de una casa. Para POLIGHT., el estudio fundado por Raquel Gutiérrez y Nacho Castillejo, cada residencia de temporada puede transformarse cuando la iluminación acompaña los hábitos, el paisaje y la forma de vivir los meses más cálidos del año.

El verano modifica nuestra relación con los espacios. Las puertas permanecen abiertas durante más tiempo, las sobremesas se prolongan hasta la noche y las terrazas pasan a formar parte de la rutina. En ese escenario, la iluminación deja de cumplir una función práctica para convertirse en el hilo conductor de cada momento. Esa es la filosofía que impulsa a POLIGHT., estudio creado por Raquel Gutiérrez y Nacho Castillejo, cuya práctica parte de una idea sencilla: la luz tiene la capacidad de cambiar la manera en que percibimos y habitamos un lugar.

Cada estancia responde a un ritmo distinto. Los dormitorios invitan al descanso mediante atmósferas regulables que suavizan el final del día, mientras las zonas comunes acompañan el recorrido del sol con transiciones que respetan la luz natural en lugar de competir con ella. Al caer la tarde, porches, jardines y terrazas adquieren una nueva dimensión gracias a una iluminación que prolonga la vida al aire libre con naturalidad.

La temperatura lumínica participa activamente en esa experiencia. Los tonos neutros aportan una sensación de frescura durante las horas de mayor intensidad solar, mientras las luces cálidas recuperan protagonismo al anochecer. A esta conversación se suma la creciente presencia de la luz roja en espacios destinados al descanso y al bienestar, una propuesta que favorece una atmósfera serena y acompaña los momentos de desconexión.